Concreto sustentable: realidad en Latinoamérica

By July 26, 2018Blog

Concreto sustentable: realidad en Latinoamérica

Escrito por Manuel Lascarro, director ejecutivo de FIHP.

A raíz de la cumbre de COP 21 donde diferentes líderes mundiales acordaron trabajar por la reducción de los gases efecto invernadero, y se suscribieron compromisos específicos por parte de varios países, se ha venido discutiendo a nivel local sobre el aporte del sector de la construcción en dicho escenario.

Si bien la sustentabilidad es un término relativamente nuevo, es frecuente que aún se confunda simplemente con el control ambiental, olvidando los aspectos económicos y de desarrollo que su definición involucra. Veamos algunas realidades regionales del sector de la construcción, para entender cómo el concreto premezclado debe ser visto en estos esfuerzos de sustentabilidad.

Para empezar, a diferencia de Alemania, Estados Unidos, Canadá, Noruega, Finlandia o Japón, la construcción en la mayoría de nuestros países presenta un altísimo grado de informalidad, entendiendo por ello el desarrollo de construcciones con poco o nulo control por parte de las autoridades, sin el cumplimiento de códigos de construcción y sin una planificación adecuada.

Cualquier autoridad municipal, sabe que regularizar una construcción informal y proveerla de servicios públicos puede llegar a costar mucho más a todos los contribuyentes que lo que cuesta una vivienda formal, con lo cual, el aspecto económico por si solo ya explica la necesidad de atender este fenómeno. Pero ¿y lo ambiental y lo social?

Desperdicios

Veamos: de acuerdo con un estudio contratado realizado en Colombia por el Centro de Estudios de la Construcción y el Desarrollo Urbano y Regional (CENAC), una vivienda informal puede llegar a consumir el doble de los principales materiales de construcción que una vivienda formal, explicado ello, en que no solamente hay desperdicios en la elaboración de materiales en sitio, sino además, pérdidas por robos, almacenamiento inadecuado, sobrediseños en la estructura o simplemente retrabajos por mala planificación.

Lo anterior, implica que las familias que por necesidad o por cualquier causa acceden a una vivienda de esta forma, no solamente están invirtiendo mucho más dinero en la compra de materiales, sino que están arriesgando su inversión al obtener una vivienda que posiblemente no ofrece seguridad estructural y que usa muchos más materiales de los verdaderamente necesarios. Ni hablar de la incorporación de criterios de durabilidad o vida útil, en este tipo de construcciones.

Ahora bien, si entramos a estudiar las cifras del concreto, hay países en donde la utilización de formas industrializadas de mezclado, como el concreto premezclado y el prefabricado, apenas alcanza el 4% o 5% del total de usos del cemento, mientras que en Alemania, Estados Unidos, Canadá, Noruega, Finlandia o Japón, estos mismos usos industrializados del cemento pueden ocupar entre el 75% y el 95% del total. China misma advirtió desde la década anterior el impacto que esta forma de utilización de los materiales tiene en la sostenibilidad y por ello, estableció que todas las ciudades de más de 5 millones de habitantes no podrían hacer mezclas artesanalmente y deberían utilizar concreto premezclado en sus construcciones.

Una empresa que produce concreto premezclado – partiendo de que la misma se ha establecido legalmente y cumple con las normativas técnicas – evidentemente puede acudir a una mejor tecnología de producción, desperdiciando menos insumos críticos como cemento, agregados y agua, y por ende generando una menor huella de carbono. Pero además, una empresa formal genera empleo, contribuye con impuestos y aporta a su comunidad vecina.

En resumen, si analizamos la forma como se construye casi la mitad de Latinoamérica, y la baja utilización del concreto premezclado en la región, podremos entender que la informalidad es en realidad el mayor de los problemas de sustentabilidad de nuestros países en este ramo, y actualmente debería ser el tema central de cualquiera de nuestros gobiernos interesado por la sustentabilidad en construcción.

Iniciativas

A nivel de la Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado, entendemos esa realidad y por ello estamos apoyando varias iniciativas. La primera de ellas, que ha iniciado en Colombia, se llama “Compra Formal, Construye Legal”, con diferentes gremios de materiales de la construcción, para crear consciencia en toda la cadena de la necesidad de apoyar la legalidad y la calidad, incluyendo, por ejemplo, el uso de proveedores de insumos legales y de laboratorios de ensayo de concreto acreditados.

La segunda iniciativa tiene que ver con la divulgación en Latinoamérica de los avances del Concrete Sustainability Hub del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en la que puede ser la inversión más importante de la región en investigación sobre la sustentabilidad de los usos del concreto, y que documenta aspectos tan cotidianos como la implicación en ahorro de combustible en un pavimento de concreto cuando este es hecho de forma adecuada y durable.

La tercera iniciativa que apoya la FIHP tiene que ver con el Concrete Sustainability Council, en relación al aprovechamiento de una nueva certificación de abastecimiento responsable (ver edición Concreto Latinoamericano de marzo de 2018, sección Sustentabilidad) para que los países de la región cuenten con una herramienta que les permita fomentar que por lo menos los programas de inversiones públicas utilicen materiales de construcción – en este caso concreto – que provengan de fuentes formales y sustentables. La FIHP será el operador regional de este esquema.

Finalmente, en el marco del Programa de Edificios y Construcción Sostenible de la Acción Global para el Consumo y Producción Responsable de Naciones Unidas (10YFP), se está desarrollando un piloto con la certificación anterior para Panamá, Colombia y Costa Rica, que incluye la ampliación del estudio realizado por CENAC mencionado anteriormente, y que puede servir de soporte a los gobiernos para la toma de decisiones al momento de cumplir sus compromisos de COP 21.

En resumen, si queremos sustentabilidad en la construcción, tenemos que ir más allá de limitarnos a medir emisiones o calidad de agua, para promover, de la mano de nuestros Gobiernos, un aspecto que verdaderamente impactaría a nuestra región: la formalidad.

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Manuel Lascarro Mercado es Ingeniero Industrial, y desde 2007 es el Director Ejecutivo de la Federación Iberoamericana de Hormigón Premezclado, FIHP. También es Director General de la Asociación Colombiana de Productores de Concreto – ASOCRETO.

 

Fuente: https://www.construccionlatinoamericana.com/reportajes/concreto-sustentable-realidad-en-latinoamerica/133548.article

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