Trabajo en equipo

By October 2, 2017Blog

Con el tiempo el concepto de hormigón y su funcionalidad en obra ha ido evolucionado, principalmente en los aspectos reológicos, relacionados con el manejo del material en su estado fresco. La demanda de nuevos elementos estructurales, la innovación en sus formas en edificaciones, su resistencia ante agentes nocivos, etc, han sido motivo de nuevos retos arquitectónicos e ingenieriles, los cuales han hecho que mediante la investigación cimentada en la química de los materiales, se creen ingredientes ajenos al cemento, agua y agregados para incluirlos dentro de una mezcla y cambiar las propiedades de la misma en beneficio de su desempeño.

Los aditivos para el hormigón son el claro ejemplo de un trabajo en equipo, entre la química y la ingeniería de materiales en busca de un mismo objetivo, ya que, como se mencionó, para establecer su identidad se necesita aplicar como base el conocimiento científico de la química, que se encarga de puntualizar la mezcla exacta de ingredientes para fabricar el aditivo, sin dejar de lado la compatibilidad con los componentes que reaccionarán con la pasta de cemento, generando propiedades especiales en la mezcla de hormigón. El papel que cumple la ingeniería de materiales, se enfocará en definir las proporciones óptimas de cada material para conformar la mezcla de hormigón, en la cual se adicionará el aditivo; este equipo busca en general la economía de la mezcla, el alcanzar la resistencia y su durabilidad a lo largo del tiempo, cumpliendo las necesidades o exigencias del proyecto.

Este complemento suele ser muy eficaz cuando un aditivo intenta adaptarse a los materiales específicos de una mezcla, ya que en general se tienen productos en el mercado que cumplen funciones determinadas, las cuales son de conocimiento de todos quienes de alguna u otra manera están ligados al mundo de la construcción con hormigón, como por ejemplo los retardos y aceleración del fraguado, inclusión voluntaria de aire, plasticidad de la mezcla entre los más comunes; modificadores de viscosidad, reductores de agua de medio y alto rango, inhibidores de la reactividad álcali – agregado, etc. entre los que han sido parte de los últimos desarrollos en la materia.

Precisión

El uso de aditivos, aunque parezca muy elemental, necesita de la asesoría de un especialista en la materia, ya que de otra forma existe la tendencia de mal interpretar el potencial que puede tener cada producto. En ciertas ocasiones, el no colocar el aditivo en las proporciones necesarias, suele generar retardos de fraguado perjudiciales para el correcto desarrollo de la resistencia del hormigón, o inclusiones involuntarias de aire; el no respetar el orden de colocación del aditivo, es otro de los problemas que se encuentra con frecuencia al momento de establecer un diseño, sobre todo en hormigón preparado in situ, donde se ha determinado que lo peor es añadir el aditivo mezclado con el agua para hidratar los agregados, donde el producto pasa a ser absorbido por el material pétreo y no a ser mezclado con la pasta de cemento para modificar sus propiedades.

En la actualidad, las grandes obras exigen especificaciones complejas, donde se hace necesario establecer diseños de mezclas de hormigón en base a dichas demandas. El uso de aditivos facilita en gran forma la correcta aplicación del hormigón en trabajos como revestimiento de taludes, hormigonados en clima frío, exposiciones del hormigón a sulfatos, hormigonados en sitios confinados o sin acceso, donde es considerable el uso de aditivos auto nivelantes, largas distancias de transporte del hormigón, hormigones de alta resistencia, influencia del clima cálido en el fraguado, hormigón sobre suelos húmedos, entre otros. Las normas donde se puede encontrar las especificaciones de estos productos químicos son ASTM C494, ASTM C1017, entre las más conocidas.

Ing. Alexander Cadena, Coordinador Técnico, Instituto Ecuatoriano del Cemento y del Hormigón, INECYC.

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